9 ene. 2014

Costillas al horno con miel y mostaza

Esta receta es una variante de las costillas con salsa barbacoa que publiqué hace un tiempo. Lo único que cambia es la salsa con la que impregnamos las costillas, que en este caso es una mezcla de miel con mostaza, pero la elaboración de las costillas al horno es la misma, que como ya comenté, para que queden jugosas uso la técnica del papillote



Para hacer costillas al horno con miel y mostaza vamos a necesitar:
  • 1 costillar de cerdo 
  • 1 cucharada de mostaza (en este caso he utilizado mostaza a la antigua de la marca Hacendado, que viene etiquetada sin gluten)
  • 1 cucharada y media de miel
  • Aceite de oliva
  • Sal

Ponemos un poquito de sal por ambos lados a la costilla. Preparamos una lámina de papel de aluminio en la bandeja del horno lo suficientemente grande para que nos quepa el costillar (y nos sobre papel por todos los lados) y ponemos un chorrito de aceite de oliva. Si la tira de costillas es demasiado larga y no nos cabe, partimos por la mitad el costillar, y ponemos un trozo encima del otro.

Cogemos otro trozo de papel de aluminio y cubrimos las costillas. Hacemos coincidir los bordes con el trozo de papel de debajo y doblamos todos los lados hasta que nos quede un paquete bien cerrado y estanco, para que no se nos escapen los vapores y la carne se cueza bien con sus propios jugos.

Debe quedar un paquete más o menos como el de la foto



Metemos al horno precalentado a 180ºC de 1 hora y media a dos horas, dependiendo de lo magras que sean las costillas. 

Mientras se hornean, preparamos la mezcla de miel y mostaza, poniendo ambas en un bol y mezclando bien hasta que tenga una textura homogénea. Podemos probar y añadir uno u otro ingrediente a nuestro gusto. Reservamos.

Pasado el tiempo oportuno de horno, sacamos la bandeja y abrimos el paquete con cuidado de no quemarnos con el vapor.

Sacamos las costillas y con ayuda de un pincel o con el reverso de una cuchara sopera ponemos una capa de la mezcla de miel y mostaza y extendemos por ambos lados de la carne.

Ponemos las costillas ya embadurnadas extendidas sobre la bandeja y sin tapar, e introducimos de nuevo al horno, esta vez aumentando la temperatura a 220-250ºC el tiempo suficiente para que se doren y la miel haga costra.

Sacamos y servimos acompañadas de, por ejemplo, unas patatas gajo fritas.

2 comentarios:

  1. Acabo de descubrir tu blog, y me encanta.
    En papillote también me gusta hacer gambas o quisquilla, sobre la plancha, con sal abundante sobre las cabezas, convenientemente alineadas y teniendo cuidado de no agujerear el papel. Retirar en cuanto se abomba marcadamente el papel, y comer enseguida.

    Te sigo. Chao.

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    1. Me gusta mucho tu idea de hacer las gambas de esta manera, lo probaré.
      Muchas gracias y ¡Bienvenida Babel!

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