14 oct. 2013

Mac 'n' cheese sin gluten

O lo que es lo mismo, macarrones con queso al estilo americano. Tenía muchas ganas de probar este plato tan americano, pero no terminaba de encontrar la pasta típica con el que se suele hacer. Hasta que hace unas semanas tuve la suerte de llegar a tiempo a una de esas ofertas de productos para celíacos a 1€ que lanza Carrefour, y entre esos productos estaban los "pipette" de la marca SamMills, que se parecen bastante a los "elbow" de los macaroni and cheese.
Recetas y maneras de hacerlos hay muchas, pero después de investigar por internet me decidí por esta receta del blog Las recetas de Marichu, que cogí como base y adapté para poder hacerlos para dos personas y sin gluten.


Los ingredientes que vamos a necesitar son:
  • 150 gr de pasta sin gluten, en este caso utilicé los macarrones pipette de Sam Mills
  • 20 gr de harina de arroz apta
  • 20 gr de mantequilla
  • 250 ml de leche (en mi caso desnatada)
  • 150 gr de queso cheddar apto
  • 30 gr de queso parmesano rallado que sea apto
  • Sal 
  • Pimienta

Ponemos una olla con agua abundante y sal al fuego, y cuando empiece a hervir, echamos la pasta y la dejamos el tiempo indicado en el paquete o hasta que estén a nuestro gusto, removiendo de vez en cuando para que no se peguen. Cuando estén cocidos, sacamos, escurrimos y reservamos.

Por otro lado preparamos una salsa bechamel muy clarita. En un cazo calentamos la mantequilla, y cuando esté derretida echamos la harina de arroz y removemos unos minutos para que se cocine la harina y pierda el sabor a crudo. Añadimos la leche y con ayuda de unas barillas removemos para que quede homogéneo y sin grumos. Añadimos sal y pimienta y cuando esté hecha mezclamos con el queso cheddar que habremos rallado previamente, hasta que se integren bien y quede una salsa de queso uniforme.

Mezclamos la mitad de la salsa con los macarrones para que se impregnen bien, los ponemos en una fuente que podamos meter al horno, y vertemos el resto de la salsa bechamel con queso por encima. Ponemos el queso parmesano rallado por la superficie y metemos al horno durante unos minutos para que gratinen. Yo este paso del gratinado me lo tuve que saltar porque justamente ese día me dí cuenta de que el gratinador del horno no funciona y como podéis ver en las fotos la superficie se quedó como estaba, sin tostar. Pero lo suyo es que quede dorada, incluso un poco quemadita.

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