28 oct. 2013

Pastel de verduras

Comer verduras no tiene porqué ser aburrido y monótono. Con la cantidad de hortalizas y verduras que tenemos a nuestra disposición y las mil formas que hay de prepararlas, nunca me canso de cocinarlas y de comerlas. Hace un tiempo hice este pastel de verduras y el resultado me encantó.



Los ingredientes que vamos a necesitar son:
  • 3 zanahorias 
  • 1 calabacín pequeño
  • 100 gr de judías verdes finas
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 4 huevos grandes o 5 medianos
  • 200 ml de nata para cocinar sin gluten
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen

Picamos la cebolla y el puerro (sólo la parte blanca bien lavada) lo más fino posible. En una sartén amplia ponemos a calentar dos cucharadas de aceite de oliva, incorporamos la cebolla y el puerro con un pellizco de sal y dejamos que se vayan pochando.

Cortamos el calabacín en dados pequeños, incorporamos a la sartén con la cebolla y el puerro y pochamos todo hasta que esté hecho.

Ponemos a cocer las judías verdes cortadas en trocitos e incorporamos las zanahorias también cortadas en cuadraditos pequeños, durante unos 6-8 minutos o hasta que estén cocidas a nuestro gusto.
Escurrimos e incorporamos a la sartén con el resto de ingredientes, mezclamos y salteamos hasta que pierdan el agua que les pueda quedar de la cocción. Es importante que las verduras pierdan bien el agua para que no la suelten cuando estén en el horno y se nos "encharque" el pastel.

Batimos los huevos, añadimos la nata y una pizca de sal y mezclamos. Por último incorporamos todas las verduras de la sartén y envolvemos bien para que quede homogéneo.

En un molde tipo plum cake alargado (yo utilicé uno de aluminio desechable) que habremos embadurnado bien de aceite en las paredes interiores y el fondo del molde, vertemos la mezcla.

Metemos al horno precalentado a unos 180ºC durante unos 40 - 50 minutos.

Sacamos, dejamos enfriar y desmoldamos. Podemos servirlo frío o templado, como acompañamiento de carnes o pescados, o simplemente con un poco de mayonesa está riquísimo.
Tambíén se puede utilizar otra combinación de verduras (guisantes, espárragos,...) las que más nos gusten o estén de temporada e ir variando.


14 oct. 2013

Mac 'n' cheese sin gluten

O lo que es lo mismo, macarrones con queso al estilo americano. Tenía muchas ganas de probar este plato tan americano, pero no terminaba de encontrar la pasta típica con el que se suele hacer. Hasta que hace unas semanas tuve la suerte de llegar a tiempo a una de esas ofertas de productos para celíacos a 1€ que lanza Carrefour, y entre esos productos estaban los "pipette" de la marca SamMills, que se parecen bastante a los "elbow" de los macaroni and cheese.
Recetas y maneras de hacerlos hay muchas, pero después de investigar por internet me decidí por esta receta del blog Las recetas de Marichu, que cogí como base y adapté para poder hacerlos para dos personas y sin gluten.


Los ingredientes que vamos a necesitar son:
  • 150 gr de pasta sin gluten, en este caso utilicé los macarrones pipette de Sam Mills
  • 20 gr de harina de arroz apta
  • 20 gr de mantequilla
  • 250 ml de leche (en mi caso desnatada)
  • 150 gr de queso cheddar apto
  • 30 gr de queso parmesano rallado que sea apto
  • Sal 
  • Pimienta

Ponemos una olla con agua abundante y sal al fuego, y cuando empiece a hervir, echamos la pasta y la dejamos el tiempo indicado en el paquete o hasta que estén a nuestro gusto, removiendo de vez en cuando para que no se peguen. Cuando estén cocidos, sacamos, escurrimos y reservamos.

Por otro lado preparamos una salsa bechamel muy clarita. En un cazo calentamos la mantequilla, y cuando esté derretida echamos la harina de arroz y removemos unos minutos para que se cocine la harina y pierda el sabor a crudo. Añadimos la leche y con ayuda de unas barillas removemos para que quede homogéneo y sin grumos. Añadimos sal y pimienta y cuando esté hecha mezclamos con el queso cheddar que habremos rallado previamente, hasta que se integren bien y quede una salsa de queso uniforme.

Mezclamos la mitad de la salsa con los macarrones para que se impregnen bien, los ponemos en una fuente que podamos meter al horno, y vertemos el resto de la salsa bechamel con queso por encima. Ponemos el queso parmesano rallado por la superficie y metemos al horno durante unos minutos para que gratinen. Yo este paso del gratinado me lo tuve que saltar porque justamente ese día me dí cuenta de que el gratinador del horno no funciona y como podéis ver en las fotos la superficie se quedó como estaba, sin tostar. Pero lo suyo es que quede dorada, incluso un poco quemadita.