30 jul. 2013

Cerrado por vacaciones

Quien dijo que este año no habría verano está claro que se equivocaba. Y no es que no me guste el verano, pero el calor (lejos del agua de piscina o playa) puede conmigo. Con estas temperaturas, a ver quien es el valiente que pone el horno en marcha o se mete en mi minicocina a darle a los fogones. Desde luego, yo no. Nada, nada... ensaladas, pollo a la plancha y gazpacho en vena, que parece que esté a dieta, y es que no me apetece otra cosa. ¿A vosotros también os pasa?.
Hoy me despido hasta Septiembre (aunque estaré compartiendo momentos en Instagram). Os deseo a todos que paséis un...

15 jul. 2013

Haciendo guacamole por primera vez

La salsa guacamole me enamoró desde el primer momento en que la probé, supongo que tendrá mucho que ver que los aguacates me vuelven loca. Y a pesar de que me encanta el guacamole y en casa "dippear" es el verbo que más usamos en el momento aperitivo, no había hecho nunca esta salsa de forma casera. 
Este fin de semana pasado llegó el momento. Con dos aguacates muy maduros en la nevera y con las ideas no muy claras de cómo se hace, busqué en youtube una videoreceta y encontré ésta:

No sé si es la receta más purista ni la más acertada, pero como tenía todos los ingredientes que indica, me pareció fácil de hacer y me gustó el resultado, me convenció y la hice. Y así es como quedó.



Sólo hice un par de variaciones con respecto a la receta del vídeo:
- Como no tengo chafaajos, el ajo lo majé en el mortero junto con la cayena.
- El tomate que utilicé era muy grande, por lo que sólo puse la mitad en el guacamole y la otra mitad, lo puse por encima (pelado y cortado a dados) junto con un chorrito de aceite.

Me encantó el resultado, un poco picante, pero no demasiado y la textura muy buena. Comimos con tortillitas de maíz (sin gluten de marca Hacendado) y al día siguiente aprovechamos que sobró un poco para acompañar unas pechugas a la plancha muy sosainas. 

9 jul. 2013

Espaguetti a la marinera sin gluten

La pasta, ese gran invento. El plato socorrido de los estudiantes, el que sabes que nunca falla con los niños, el plato de comida que te salva el mes sin subir mucho el precio de la compra... hasta que eres celíaco. Cuando eres celíaco, la pasta cuesta una pasta. Sí, señores. Con el puñado de céntimos con los que antes comprabas un kilazo de espaguettis con gluten que te salvaban más de tres comidas, ahora no te llega ni para un puñado de los de sin gluten. Y eso duele. Duele en el bolsillo y en el estómago también, porque sabes que a partir de ahora la pasta poquita y y de vez en cuando, y siendo una enamorada de ella, se hace muy cuesta arriba. 

Pero peor sería no tener a mano la opción de comprar pasta sin gluten y tener que renunciar a ella de por vida. Eso no, por los dioses, si pasa eso ¡que paren el mundo que me bajo!

De momento he probado dos marcas de pasta diferentes. Por un lado los espaguettis y hélices de maíz de Gallo, 500 gr a 2,15 €uros, precio que no varía vaya donde vaya. Son los que más he comprado porque son los únicos que tienen en mi supermercado habitual (¡Mercado-o-na, Merca-do-na!). 

Por otro lado, he probado los espaguettis y macarrones de maíz sin gluten de la marca SamMills en una de mis incursiones al Carrefour (¿os acordáis de aquella noticia de productos a 1€? Cuando llegué no quedaba nada, pero descubrí esta marca un poco más barata, medio kilo de pasta a 1 y pico €uros). Es la que he estado utilizando últimamente y me gusta. El otro día hice espaguetti a la marinera y hoy comparto la receta.



Para dos platos de espaguetti a la marinera sin gluten vamos a necesitar:

  • 200gr de espaguettis sin gluten, en este caso de maíz de la marca SamMills
  • 1 cebolla
  • 1 tomate grande maduro
  • 200 gr de mejillones
  • 100 gr de almejas
  • 6 langostinos
  • 150-200 gr de sepia
  • Un chorrito de vino blanco
  • Aceite de oliva
  • Sal

Comenzamos poniendo las almejas en un bol con agua fría y sal disuelta, al menos durante 30 minutos para que suelten la arenilla que les pueda quedar. Mientras limpiamos los mejillones.
Cuando tengamos todo limpio y preparado, ponemos en una olla grande los mejillones, las almejas, los langostinos, un chorrito de vino blanco y medio vasito de agua, tapamos y ponemos a cocinar. Cuando los mejillones y las almejas abran, retiramos del fuego y reservamos.

Por otro lado, pelamos y picamos la cebolla y la ponemos a pochar en una sartén junto a dos cucharadas de aceite de oliva y una pizca de sal. Rallamos el tomate, cortamos la sepia en trocitos y lo incorporamos a la cebolla cuando esté pochada. Dejamos cocinar hasta que se evapore el agua y el tomate quede espeso.

Sacamos los mejillones y las almejas de las conchas, pelamos los langostinos, los troceamos, y lo añadimos todo a la preparación anterior de la sepia y el tomate, junto con el caldito de cocer los moluscos (mejor lo colamos por si hubiese algún trocito de concha). Dejamos a fuego lento para que se integren los sabores y se reduzca la salsa mientras cocemos la pasta.

Una vez cocidos los espaguettis, escurrimos e incorporamos a la salsa. Mezclamos bien y servimos este rico plato de pasta sin gluten pero con mucho sabor a mar.

Podemos servir los mejillones y las almejas en sus conchas, queda mucho más vistoso, pero a mí personalmente me gusta más quitárselas porque resulta más cómodo de comer.

1 jul. 2013

Oreja de cerdo a la plancha con ajo y perejil

Como dicen, del cerdo hasta los andares. Aunque a mucha gente ciertas partes del cerdo, como en este caso las orejas, consideradas "despojo" o "casquería" les echa mucho para atrás, en mi tierra, y más concretamente en mi casa, la oreja de cerdo está presente en muchos platos, como por ejemplo, acompañando un plato de alubias, en las barbacoas donde nunca falta, y como no, de vez en cuando y sin abusar, en casa hecha de esta manera que ahora os cuento, cocida, a la plancha y con ajo y perejil.

Me han comentado en alguna ocasión que ya venden la oreja cocida y cortada al vacío, incluso ya adobada, pero como no sé si estas preparaciones industriales son aptas para celíacos, yo prefiero comprarla tal cual para poder prepararla a mi gusto y con la seguridad de hacer un plato sin gluten. En Albacete nunca he tenido problema en encontrarla en las carnicerías, es un producto que se consume, pero aquí en Alicante me es muy difícil dar con ellas, sólo bajo encargo y no en todos sitios. A si que aprovecho mis visitas a La Mancha para surtirme de ellas, las congelo bien limpias y las voy sacando del congelador conforme las voy necesitando. 



La receta en sí es muy sencilla, sólo necesitamos 1 o 2 orejas de cerdo, sal, ajo, perejil y aceite de oliva. Yo utilizo dos orejas para dos personas (sobre todo si son pequeñas), pero es porque normalmente las hago como plato principal del mediodía acompañado de ensalada y a mi chico le chiflan. Pero a veces suele sobrar porque la verdad es que llena bastante.

Primero lavamos bien las orejas debajo del chorro de agua hasta que queden bien limpias, y si es necesario les quemamos los pelillos. Las ponemos en una olla, cubrimos con agua un par de dedos por encima, añadimos un pellizco de sal y las ponemos a cocer durante hora y media o dos horas con la tapa puesta, hasta que queden tiernas. Si tenéis olla express ya sabéis que va mucho más rápido y en cuestión de minutos las tenéis listas (a mi es que esta olla me da pánico, a pesar de tener una no la utilizo). Las sacamos, escurrimos y las cortamos a trozos pequeños o a tiras, yo prefiero a tiras.
Preparamos un majado de ajo y perejil con una pizca de sal, y cuando está bien triturado le ponemos un chorrito de aceite de oliva y mezclamos bien. 
Untamos la plancha con un poco de aceite, y cuando esté bien caliente, ponemos la oreja para que se tueste, primero por un lado y luego por el otro. Cuidado en este paso porque suele salpicar mucho, por lo menos a mí me pasa. Cuando la tengamos lista, le ponemos el ajo y perejil triturado por encima y servimos.

Como he dicho, es un plato que hago de vez en cuando, no conviene abusar de él porque la oreja es más o menos mitad cartílago mitad grasa, pero acompañada con una ensalada variada, para compensar un poco el aporte de grasa, nos encanta.