24 jun. 2013

Comiendo sin gluten en Tribeca (Alicante)

Desde que estoy diagnosticada, pocas-poquísimas han sido las veces que hemos salido fuera a comer o cenar. El otro día, aprovechando que fuimos al centro de Alicante a dar un paseo y ver las hogueras, nos pasamos por Tribeca a cenar. Tenía muchas ganas de probar este sitio y de comerme una hamburguesa con pan, y al fin lo conseguí. Y nos gustó tanto que al día siguiente después de la mascletá en la plaza Luceros regresamos a comer. 

El restaurante - hamburguesaría Tribeca está en la calle San Fernando 18. Tienen hamburguesas variadas, salchichas, bocadillos y sandwiches que puedes pedir con pan sin gluten, además de platos para picar y ensaladas, y tienen cerveza Ambar (para los celíacos cerveceros). Nos gustó mucho el ambiente del local, con mesas altas, decoración muy colorista y original, la música tranquila, y las camareras muy atentas y simpáticas.



El primer día que fuímos me pedí una hamburguesa de pollo, que me pusieron con patatas fritas (muy crujientes) y una coca-cola (gigante). La hamburguesa estaba buenísima, pero el pan estaba aún mejor, tierno por dentro y crujiente por fuera, una delicia de las que llevaba mucho tiempo sin probar. Si no tengo mal entendido el pan es obra de la panadería de José María



Al día siguiente repetimos, pero esta vez decidimos tomar algo de picoteo. Pedimos los nachos Tribeca, un pedazo de plato con nachos, chili con carne, guacamole, queso, jalapeños y tomate y cebolla picados...



...y otro plato de patatas fritas con bacon y queso para compartir.



La verdad es que acabamos llenísimos y muy satisfechos y sin duda volveremos a repetir. Muy recomendable tanto el ambiente como la comida, pero aún así voy a ponerle cuatro peros: 

1. Si pides algo con pan sin gluten te cuesta 1,50€ más. Entiendo que el pan sin gluten es más caro y que la manipulación de nuestra comida le da un añadido de esfuerzo y cuidado al plato, pero en la carta que tienen en internet no lo especifica, y yo fui tan contenta pensando que mi hamburguesa valdría igual, y al final se encareció un poco. 

2. No todos los platos para picar son aptos, sólo los 4 primeros de la carta, dos de nachos y dos de patatas, a si que no nos quedó más remedio que pedir uno de cada, pero eso sí, buenísimos y bastante grandes.

3. El ketchup y la mostaza que hay en cada mesa no sé si eran aptos, leí la etiqueta y no especificaba nada, por tanto no le puse a mi hamburguesa, a pesar de que soy muy salsera para estas cosas. Mea culpa, debí preguntar a la camarera, pero tenía tanta hambre que cuando llegó la hamburguesa se me olvidó todo.

4. Tienen postres caseros del día, a nosotros nos ofrecieron tarta de queso y otra más que no recuerdo, pero ninguna era apta, a si que me quedé sin postre. La camarera me dijo que habían tenido brownies sin gluten pero se habían acabado hacía poco, ¡me cachís! Supongo que durante las fiestas iría mucha gente a comer y los brownies están tan buenos que ¡no me extraña que volaran!

Después de tanto tiempo sin salir por ahí a tomar algo para mí encontrar este sitio ha sido como encontrarme un oasis en mitad del desierto. Para terminar os dejo este vídeo, veréis como se os hace la boca agua:


Tribeca Burger (maybe the best burger in Alicante) from Estudio Commonsense on Vimeo.

17 jun. 2013

Bacalao fresco con cebolla caramelizada (sin azúcar)

Confieso que no tengo ni idea de pescado, es mi gran desconocido en el "mundo alimentos". Sé que hay dos tipos de pescado, blanco y azul y tengo dos favoritos, el salmón y el lenguado, que son los que suelo comprar porque me gustan y los únicos que mi chico se come con ganas, pero poco más. En casa siempre hemos comido pescado. Mi madre lo cocina bastante variado, y cuando vivía en casapadres lo comía a menudo. En casa de mi chico es otro cantar; Su madre, encargada de cocinar en una casa con grandes detractores del pescado, lo hace casi siempre "camuflado" bajo capas de rebozado, salsas, fritos, guisos y demás artes del disimulo alimentario. O eso, o se lo tiran a la cabeza.

Mi "mieditis" a comprar algo que luego no sepa cocinar y la oposición de mi chico en el tema pescado hace que sea mi asignatura pendiente. Cuando voy a la pescadería me pongo hasta nerviosa, pensando como loca ¿quecomproquecomproquecompro? e intentando no caer en lo de siempre, que es, ante la duda, llevarme una sepia y chimpúm. Ay una pescadera que me tiene calada. Me debe ver la cara que pongo y pensará "esta no se entera de nada, la pobre". El otro día estaba en oferta el bacalao fresco, arreglado ya sin espinas y sin cabeza (las cabezas de los peces me dan un poco de yuyu, mezcla de agggco y ternura.. no lo puedo evitar, me miran con esos ojitos y ¡pufff! pero a la vez les miro los ojillos y ¡aggg! ¿no os pasa?). Decido comprar un trozo grande. Llega la temida pregunta:
Pescadera: ¿Quieres que te lo corte? ¿Cómo lo vas a hacer?¿al horno?¿a la plancha?¿rebozado?
Yo: Pues, pues, pues... ¿a la plancha? (por decir algo)
Pescadera: Pues mira, si lo vas a hacer a la plancha, está muy bueno con una salsita de blablabla o con un poquito de blablabla por encima le pones blablablabla o con cebolla caramelizada ¿te gusta la cebolla caramelizada?
Yo: (entro en shock de tanta información.... me quedo con lo de la cebolla) Sí, sí me encanta...

Me vengo a casa con mi bacalao y la idea de la cebolla rondándome. Et voilà! 



Hay muchas formas de hacer la cebolla caramelizada, con azúcar moreno, con vinagre de módena,... a mí personalmente me gusta hacerlo sólo con cebolla y aceite como muy bien explica Pakus de LazyBlog en este post. Para este plato he utilizado unas 5 cebollas medianas cortadas en juliana y me ha quedado esta cantidad:



El bacalao lo hacemos a la plancha por los dos lados y le ponemos la cebolla confitada por encima. Sencillo, sencillísimo. Y el resultado muy muy rico. Con decir que a mi chico le ha encantado. Aunque, ahora que me paro a pensarlo, he hecho como mi suegra, y ¡al final lo he camuflado debajo de la cebolla!

10 jun. 2013

La panadería de José María García

Cuando comencé a escribir este blog decidí unirme a facebook, y desde entonces, además de estar más informada sobre las últimas noticias en el tema celíaco e ir "conociendo" a  gente con la misma problemática, he descubierto un montón de sitios en los que poder comprar productos celíacos. Algunos casi a la vuelta de la esquina.
Como la panadería de José María García. No es que la tenga a la vuelta de la esquina, ni siquiera a cinco calles, pero quién me iba a decir que en mi misma ciudad, aunque tenga que coger el coche y "carretear" un poco, iba a poder disfrutar de panes, tartas, dulces y mucho más, y todo, todo, todo sin gluten. Una pasada.
El otro día por fin decidimos ir, y me traje para casa todo esto:



Las napolitanas de york y queso y las empanadillas, muy ricas ¡el tiempo que hace que no comía, ni me acuerdo! Y ya tenía ganas, ya. Los panecillos con chocolate también muy ricos, pero fue lo que menos me gustó de todo lo que compré. Aparte que los quise racionar tanto, que al final de tanto guardarlos "para luego" se pusieron duros. Y a pesar de que yo siempre digo que soy más de salado que de dulce, lo que más me gustó y más disfrute de todos los manjares que compré fueron los brownies, en una palabra ¡alucinantes! No recuerdo haber comido ninguno mejor que éstos en toda mi vida, celíaca y pre-celíaca.



Viene todo muy bien empaquetado para que no se contamine, y bien etiquetado para que no haya confusiones. Y como fui en la semana del celíaco me regalaron esta bolsa de tela -que creo me va a venir de maravilla para "acarrear" mi comida sin gluten en más de una ocasión-, un descuento de 5€ en la próxima compra y rellenaron una ficha con mis datos para entrar en un sorteo. No se puede pedir más.
Os dejo el link a su web porque no sólo los que vivimos en Alicante podemos disfrutar de estas cosas tan ricas sin gluten, también hacen envíos al resto de España.
Yo volveré a repetir seguro, me ha quedado pendiente probar el pan que hacen, que tiene una pinta estupenda, y también le he echado el ojo a las tartas para mi primer cumpleaños sin gluten.

3 jun. 2013

Ensalada de garbanzos

Una forma diferente de comer legumbres es en ensalada, además de más acorde para la época de calor que se avecina. Os propongo hacer esta ensalada con garbanzos, aunque con alubias también queda bien.



Ingredientes que vamos a necesitar para hacer ensalada de garbanzos para 4 personas:

  • 240 gr de garbanzos secos (he contado unos 60 gr por persona)
  • 2 latas de atún
  • 2 huevos cocidos
  • 60 gr de aceitunas sin hueso
  • 3 tomates
  • 1 cebolla
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta al gusto

Para comenzar, debemos poner los garbanzos en remojo al menos 12 horas antes de cocinarlos. Los pondremos con bastante cantidad de agua templada, porque durante el tiempo de remojo doblarán su volumen y deben estar cubiertos todo el tiempo.
Cuando los vayamos a cocinar, tiramos el agua del remojo y ponemos los garbanzos a cocer en una olla con el agua ya hirviendo y los mantendremos a un ritmo de cocción constante durante unas 2 horas. Si el agua es blanda tardará algo menos y si es dura algo más, de todas formas podemos consultar el tiempo que tarda en cocer en la información que viene en el propio paquete de garbanzos. Si tenemos que añadir agua porque se nos quede seco, tendrá que ser caliente para que no se interrumpa la cocción. Una vez cocidos, escurrimos y reservamos.

En un bol amplio ponemos los garbanzos escurridos, los huevos cocidos y los tomates cortados en dados, las latas de atún (si son en aceite de oliva, pondremos también el aceite), las aceitunas, y la cebolla picada fina o en rodajas, como más nos guste.
Si os pasa como a mí que la cebolla os resulta indigesta en crudo, podéis poner una cucharada de aceite en una sartén, añadir la cebolla con una pizca de sal, dejar que se poche, y cuando empiece a transparentar, apartamos y añadimos al resto de ingredientes.

Añadimos aceite de oliva (si no le hemos puesto el aceite del atún), sal y un poco de pimienta molida y mezclamos todo.

Podemos poner la ensalada en el frigorífico para que se enfríe o podemos tomarla "del tiempo" como una ensalada semifría.